1.6. Los votantes de HB : a favor de la ruptura democrática y contra el "discurso del olvido"

      Antes de pasar a revisar las diferencias HB/PNV en 1982 me parece importante llamar la atención sobre otra diferencia encontrada por Linz en los votantes de 1979. Dice Linz:

      «La realidad, la vivencia personal de la represión del estado de excepción, de los juicios, las sentencias de muerte, las inevitables pero siempre molestas medidas de seguridad, la movilización popular y de diferentes élites, sobre todo del clero, a favor de la amnistía, crearon un clima de hostilidad al Estado y a sus representantes que la ETA supo aprovechar en su beneficio... El recuerdo de ese pasado reciente es sin duda uno de los determinantes de las actitudes presentes... Si los vascos quieren crear las condiciones para una convivencia democrática en un Estado de las Autonomías tendrán que empezar por olvidar el pasado reciente bajo Franco y la violencia bajo la democracia... En 1979, poco después de la aprobación por referéndum del Estatuto de Autonomía, el olvidar y pensar en el futuro era la opinión de la mayoría absoluta, pero existía una minoría importante del 30 por 100 en Euskadi y del 26 por 100 en Navarra que decían que "no se puede olvidar el pasado" (Linz, 1986, pág. 663).

      El dato significativo que figuraba en una tabla junto a esas palabras es el siguiente: el 79% de los votantes de HB había dicho que «No se puede olvidar» mientras que el 81% de los votantes del PNV habían mostrado su acuerdo con que había que «olvidar y pensar en el futuro». Diferencia crucial. Porque es la diferencia entre la ruptura democrática y la reforma. En último término ahí está encerrada una de las semillas de la escisión del PNV. Porque la postura de olvidar la propia historia, de ignorar el proceso histórico que ha conducido hasta el presente, es siempre arriesgada e incluye siempre un peligro de asomatognosia, de desorientación profunda porque lleva a ignorar el lugar que uno ocupa en el espacio histórico precisamente porque sólo puede conocerse ese lugar recordando bien el proceso dialéctico que constituye el camino que le ha llevado a uno hasta ese "aquí y ahora". Pero además ese olvido, ese borrón y cuenta nueva, solo tiene mínima viabilidad a condición de que efectivamente haya un corte radical con el pasado, un cambio radical en las conductas, en los métodos, en los procedimientos, en las personas. Si ese corte y ese cambio radical no se producen, la consigna del olvido, la propuesta programática del olvido, se convierte en un hiriente sarcasmo, en una burla contraproducente, en una estafa demasiado visible. Y eso es lo que ha sucedido en Euskadi. No es sólo que los mismos policías torturadores y asesinos del franquismo hayan continuado en sus puestos (peor aún, en otros mas altos a los que han sido ascendidos). Es que han continuado haciendo lo mismo que en el franquismo (o aún peor). Las torturas han continuado y los guardias civiles torturadores han sido ascendidos por el Gobierno del PSOE después de ser condenados judicialmente por torturadores. La consigna «QUE SE VAYAN!» no se ha convertido, por eso, en una antigualla. Sino qu sigue siendo el reflejo de una necesidad socialmente experimentada como imprescindible y dando cotidianamente la razón a ese 30% de irreductibles contabilizado por Linz cuya presencia política se carga dialécticamente de fuerza por la evidencia de que los hechos confirman su diagnóstico. Ese polo dialéctico de los irreductibles a los que los hechos dan la razón ha erosionado paulatinamente la confianza de las bases sociales del PNV en el discurso de su partido, en el discurso del olvido . Ha ido paulatinamente abriendo los ojos de las bases sociales del PNV al hiato, a la distancia existente entre las promesas de la Reforma (1as promesas del Estatuto) y la realidad de cada día. Y el día que unos cuantos peneuvistas han gritado «¡El Rey está desnudo!» (el Estatuto está degenerado, las promesas no se cumplen) una parte importante de los votantes del PNV (el 40%) ha usado sus ojos y ha visto la desnudez. Y se ha marchado a EA. Porque, providencialmente pero no casualmente para el bloque de clases dominante, había una EA para que funcionara como tapón y como red interceptora para evitar que los desengañados del engaño completaran el lógico camino desde los engañadores a los irreductibles lúcidos que llevaban siete años desgañitándose en la denuncia de la desnudez del Rey, de la inanidad del Estatuto, del engaño de la Reforma, del fraude de la metamorfosis nazi-fascista del Estado español.

      2. Las diferencias entre los votantes del PNV y de HB en 1982. Los de HB radicalizan su independentismo.

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